junio 06, 2018

Nuestra clase política empieza a ser consciente del hastío ciudadano

El desafío de la corrupción

El próximo presidente debe asumir la lucha contra la corrupción como una prioridad.

Que el Congreso de la República haya aprobado la realización de la consulta anticorrupción es una señal de que nuestra clase política empieza a ser consciente del hastío ciudadano frente a la propagación de las malas prácticas en el sector público.

Si bien esta consulta no es la panacea, sí puede tener un alto valor simbólico, pero eso dependerá del papel que juegue la ciudadanía, pues se requiere que al menos el 33% del censo electoral, es decir, 12 millones de ciudadanos, participen en la votación, que se realizaría el 2 de septiembre.

Aquí los promotores de esta iniciativa tienen que hacer su máximo esfuerzo.

Si bien ésta es una gran oportunidad para enviarle un mensaje contundente a la clase política, podría convertirse en un gran fracaso, pues el umbral que se debe superar es muy alto para nuestra ciudadanía abstencionista.

Pero, más allá del mandato de la consulta anticorrupción, es clave que quien llegue a la Presidencia de la República priorice la lucha contra este flagelo, pues así los ciudadanos aprueben en las urnas los siete puntos que serán sometidos a votación, la voluntad del primer mandatario es clave para acabar con las malas prácticas.

Quiere decir lo anterior que el presidente de turno debe tomar la decisión de no repartir mermelada, como punto de partida para quitarle las motivaciones transaccionales al ejercicio de los congresistas.

Hay que avanzar en el endurecimiento de los castigos para los corruptos, frente a lo cual la consulta antico-rrupción se queda corta.

En ese sentido, es necesario establecer mecanismos expeditos para rastrear y extinguir los bienes de los corruptos y para evitar que cuando sean sancionados se reelijan a través de sus hijos, sus esposas o sus hermanos.