enero 28, 2017

El Clavo, entre la puya y la construcción

Muy pocos pueden decir que tienen un clavo que puya sin levantar roña, un clavo que cada vez que se martilla construye ciudad, un clavo con voz que  habla sin filtro pero que más allá de generar odios y rencores, es querido y valorado por todos, un clavo que en medio del ensayo y error cada vez es más puntiagudo pero que entre más habla más se inserta en la historia de esta ciudad.

César López, director de la revista y uno de los nombres que siempre han estado en ésta  publicación, contó que El Clavo nació de la  palabra en el aire, de esos conversatorios en los que se arregla no sólo el país sino el mundo, de esos espacios en los que todos tenemos la solución para muchas preguntas aunque esas respuestas no salgan de una simple cuadrícula.

Era 1996, el contexto una generación de jóvenes inconformes por la situación del país, con ganas de despertar ante la apatía de los universitarios frente a tanta injusticia y desigualdad. Eran muchos los que se reunían pero fue Diego Porras el primero en decir que eso que allí se decía debía tener un espacio impreso que inmortalizara las palabras, las ideas, los pensamientos.

 Y aunque fueron muchos los invitados sólo seis eliguieron el destino y en ese momento nació El Clavo. “Una de las personas que nos orientó fue Ricardo Caicedo, un comunicador de la Javeriana que trabajaba en el Diario Occidente, por lo que se basó en su estilo editorial para la estructura inicial de la revista” explicó López.Para el primer número se buscó publicidad y se vendieron bonos prepago a manera de suscripción de la revista y con deuda y todo la idea se hizo realidad y salió el primer ejemplar.

De rumba
Fueron muchas las formas que se ingenieron para mantenerla viva pero una de las que más la impulso fue la rumba. Era 1999 y se inventaron lo que se llamó la “Javerumba” una fiesta de la Javeriana que se volvió famosa y rentable.

En esta parte de la historia de El Clavo fue otra vez importante el Diario Occidente. Cuenta César a manera de anécdota que alguien escribió en el periódico que este era una de los eventos más importantes de la Universidad y eso tuvo eco y le dio una repercusión tan grande que ayudó a financiar la revista. “Era un ambiente muy sano y tranquilo, todos se divertían y fue una fuente que por un tiempo nos permitió recaudar recursos” narró su director. Pero como no siempre lo bueno dura en el 2000 la falta de presupuesto pero también un relevo generacional hizo que se saliera de circulación.

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Guerreros
Cuando algo se quiere y se quiere de corazón, no hay batallas que se pierdan, sólo pequeñas derrotas que sirven de insumo para luego ganar las guerras. Así que con muy poco de resignación surgió El Clavito una publicación que tuvo tres ediciones y que fue la transición para un renacer y volver de nuevo a El Clavo, la revista que resurgió esta vez con una nueva orientación: la empresarial.

Allí se empezó a partir la historia en dos y con este nuevo camino vinieron los reconocimientos. “En el 2003 ganamos el Premio nacional de periodismo, en el 2005 se volvió a ganar el mismo pero con el .com. Pasos que fueron muy significativos” manifestó su director.

Pero las conquistas no pararon ya en el 2008 tenían revista, programa de radio y página web.

El Clavo estuvo asentado hasta el 2009 en la Javeriana año en el que salió de allí. Siempre se mantuvo con la misma independencia que marcó su crecimiento y que le permitió seguir posicionándose como el impreso de jóvenes para jóvenes. En el 2013 nació El Clavo TV que inició en Telepacífico y que ahora se transmite a través del Canal 14 y en radio están en Univalle Stereo.

Marcando caminos…
“Estamos en una casa en San Fernando y vamos a ampliar nuestra estructura física a un espacio cultural. Allí realizaremos conversatorios de temas como medio ambiente, emprendimiento y liderazgo. Vamos a entregar en los colegios El Clavo de acero, un premio que nos permitirá dar un reconocimiento a los líderes emprendedores de los colegios porque no debe sobresalir solo el alumno bonito y  con plata, sino también el que tiene una proyección y una visión empresarial, es mostrar como serán los profesionales del futuro” puntualizó.

  • Fernando Mercado

    En ocasiones leo El Clavo, es un espacio en el que se dicen las cosas como son y sin anestesia, ojalá muchos de los llamados líderes de Cali, analicen sus editoriales.
    Gracias por ser la voz de pocos para muchos.
    Y recuerden. Cali merece un Alcalde con sangre joven y de visión de futuro.