marzo 12, 2018

¡Dios te salve, patria mía!

Hugo E. Gamboa Cabrera

Esta nota la elaboré el viernes anterior, sin conocer la composición del nuevo Congreso de la República. Ruego, como muchos, que este organismo, importante para nuestra democracia, haya sido renovado, replanteado y saneado en un altísimo porcentaje, para que el país recupere su sanidad mental y corrija el mal camino que lamentablemente tomó en los últimos años.

Ojalá la Corte Suprema de Justicia, que también viene dando tumbos vergonzosos, nos brinde a los colombianos resultados positivos sobre la investigación a 230 congresistas acusados de tráfico de influencias, llámese “mermelada”, contratación indebida y clientelismo desaforado. Que no sea otro caso archivado.

Ese nuevo Congreso tiene compromisos muy importantes, tales como reformar leyes o normas caducas que tienen que ver demasiado con la corrupción que nos corroe y que tiene a la nación verraca.

Que no les de miedo permitir que sean los colombianos los que elijan el Procurador, el Contralor y el Fiscal, quitándole esta potestad al Presidente, a los mismos congresistas y a magistrados, causantes del desgreño administrativo y el robo del presupuesto nacional.

Esa misma línea debe ocurrir territorialmente, con los personeros y contralores, con una especial prerrogativa: que dejen de ser coadministradores de las administraciones municipales y departamentales, para que funcionen como debe ser, en beneficio de la comunidad y no de funcionarios venales.

Se deben acabar esos cupos indicativos, antes auxilios parlamentarios, que solo han servido para que congresistas aliados con mandatarios regionales, se los roben. Para ello se requiere descentralizar fiscal y administrativamente al país, que se les devuelva esas funciones a los territorios, con controles efectivos.