marzo 14, 2018

Día de elecciones

Rodrigo Fernández Chois

Escribí en mi pasada nota de opinión el sinsabor que tenía por el hecho de que, no obstante haber votado y ganado el plebiscito en la pasada jornada electoral, el gobierno nos hubiese hecho conejo a quienes expresamos nuestra voluntad de manera democrática en las urnas.

Pasada la página, me dirigí a votar el domingo con entusiasmo cuando de repente recibo varios mensajes en mi celular advirtiéndome sobre la falta del tarjetón de la Gran Consulta. Fueron no pocos los amigos que ante tan “sospechosa circunstancia”, tuvieron que retirarse de las mesas de votación sin poder ejercer el derecho fundamental que tenían de votar la señalada consulta.

En poco tiempo los rumores que iban y venían a través de las redes se convirtieron en noticia. Una noticia que demostró lo irregular que es el manejo que ejerce la actual autoridad electoral de nuestro país.

Y cómo si fuera poco la absurda y grotesca afrenta que tuvo que padecer el electorado debido a la falta de tarjetones, que dicho sea de paso hasta hubo videos en los que se veía como eran escondidos; al contabilizar el total de votos para Senado y Cámara aparecieron las no insignificantes sumas de 1,4 millones de votos no marcados y 2,7 millones de votos en blanco… cifras descomunales e inconcebibles que permiten inferir sombrías conclusiones, siendo la principal de ellas trampa y corrupción.

Razón le asiste al dictador Nicolás Maduro -a quien no admiro para nada- al proferir su singular opinión sobre nuestra jornada electoral: “Me da risa. Parece un programa cómico. Eso es Colombia, ¡cara e’ tabla, Santos! ¡Tú sí eres cara e’ tabla!”