mayo 03, 2016

Delirio, 10 años

Rosa María Agudelo Ayerbe

Vale la pena reconocer la labor de Delirio en sus 10 años. Delirio es un ejemplo de emprendimiento de éxito, un océano azul en nuestro mercado. La entidad aterrizó los modelos de la  industria mundial del entretenimiento, incorporó elementos de nuestra cultura y creó un espectáculo de talla mundial.

La salsa fue la gran oportunidad que aprovechó Delirio en momentos en que para los líderes culturales este fenómeno era más una vergüenza que un orgullo para la ciudad. Ver la oportunidad fue solo el primer paso. Otro factor clave fue el apego por la calidad. Los bailarines, la orquesta, los cantantes, el escenario, el vestuario siempre han estado por encima de la media.

Sin duda, invertir es necesario para sacar adelante un proyecto y Delirio es una excepción pues en nuestra comarca casi todo se quiere hacer con la cédula. No cabe duda de que la capacidad de gestión y la tenacidad de sus promotores también han sido  factores que han contribuido al éxito del espectáculo. En Delirio han creído grandes empresas, algo también atípico en nuestro entorno.

Lo triste de la historia es que Delirio pudo haberse convertido en la punta de un iceberg que impulsara un clúster de la rumba en la ciudad. Lo anterior  hubiese necesitado una política pública, más allá de las promesas de un museo de la salsa o de un bailódromo, que fomentara nuevos emprendimientos.

Cali sigue siendo asociada con baile y rumba, un atributo que aprovechan muchas ciudades para atraer turistas y que nosotros desperdiciamos. En momentos del diseño del plan de desarrollo, bueno sería incorporar esta industria en las ideas de emprendimiento que impulsará la Alcaldía durante los próximos cuatro años.