noviembre 10, 2017

DAGMA

Leonardo Medina Patiño

A la dirección del DAGMA ha llegado la abogada Claudia María Buitrago. Experta en asuntos ambientales y conocedora del entramado jurídico en el que se desenvuelve la cosa pública. Tal vez, dicen algunos, es lo que le faltó al anterior director Luis Rodríguez, quien hizo lo que alcanzó.

De entrada le correspondió asumir a la nueva directora del DAGMA un hecho que generó alarmas en la ciudad, pero que no fue una decisión de su autoría, como fue la posible tala de algunos árboles en la autopista suroriental. Este hecho controversial se superó a través de una decisión de la administración municipal, saliendo el alcalde a informar que no se haría el arboricidio – si así se permite denominar-.

Pero hay un estado de cosas que aún con la salida del anterior director debe entrar a resolver, y quienes la atacan ferozmente quieren que enseñe resultados que en un poco más de año y medio el anterior responsable de esa dependencia no mostró. Lo que se observa es empuje, conocimiento y entereza de la nueva directora para asumir lo que le corresponde, y debe otorgársele un periodo también de espera para que evidencie los resultados de su gestión.

Está claro es que el alcalde Maurice Armitage, dentro de las decisiones que ha tomado en este período que lleva, la de nombrar en ese cargo a la actual directora del DAGMA es de las más acertadas.

Le corresponde a ella ahora demostrar su habilidad en lo público, y para ello debe erradicar funcionarios y contratistas que venían de tiempo atrás o que se habían convertido en “el San Edrín” del anterior director, para que la cosa funcione y pueda lograr sus objetivos.