marzo 03, 2018

Los datos arrojados coinciden cada vez menos

Cuidado con las encuestas

Las encuestas no se deben satanizar, pero no pueden ser un insumo para definir el voto.

Las mediciones de intención de voto cobran cada vez mayor importancia en las campañas políticas, y a medida que aumenta su publicación también crece su desprestigio, pues por diferentes causas, que unos atribuyen a razones metodológicas y otros a la manipulación, los datos arrojados por estos estudios y los resultados electorales coinciden cada vez menos.

En Colombia ya no hay encuestadora que se salve, todas, por la razón que sea, tienen al menos un descalabro célebre, incluso las más prestigiosas. Tal vez el caso más recordado es el de las mediciones de intención de voto para el plebiscito del 2 de octubre de 2016, cuando las encuestas anunciaban un triunfo arrollador del Sí, pero a la hora de contar los votos ganó el No.

A menos de tres meses de la primera vuelta de las elecciones presidenciales empiezan a circular encuestas con resultados disímiles, lo que propicia un debate sobre la forma en la que un ciudadano debe leer este tipo de información, para evitar que, sea esa o no la intención de quien la publica, la decisión de su voto no sea influenciada por los resultados de la medición.

Además de las dudas sobre las metodologías y en algunos casos de la idoneidad de las encuestadoras, es necesario plantear una duda sobre las respuestas de los encuestados, que pueden inclinarse hoy por un candidato y llegar al día electoral con otra preferencia . También hay que considerar que siendo Colombia un país mayoritariamente abstencionista, muchas personas pueden, al ser consultadas, manifestarse a favor de un candidato sin tener la verdadera intención, solo por vergüenza de reconocer que no vota.

El llamado a los ciudadanos es a votar por convicciones y no a partir de mediciones que reflejan simplemente un momento de opinión.