diciembre 21, 2017

¡Cuál equilibrio de poderes!

Si el mismo Gobierno Nacional desconoce la institucionalidad, ¿qué se puede esperar?

Lo que está ocurriendo con las circunscripciones especiales de paz, que se hundieron en el Senado de la República y fueron revividas por vía judicial, es un pésimo síntoma para la democracia colombiana, pues implica el desconocimiento del poder Legislativo por parte del Ejecutivo y del Judicial.

Aquí no se trata de defender o descalificar las circunscripciones especiales de paz, ese no es el debate, la escencia del tema es la defensa del equilibrio de poderes como balanza indispensable para sostener el sistema democrático.

Si los victimarios estarán en el Congreso, donde tendrán diez sillas aseguradas durante los próximos dos periodos, lo mínimo que se espera es que las víctimas también estén representadas, pero esto no puede ser a costa de desconocer lo que decidió el Senado, que además tuvo dudas lógicas para no darles vía libre.

Se debe seguir, entonces, el camino democrático, el camino de la institucionalidad, y presentar un nuevo proyecto con los ajustes necesarios para garantizar que estas circunscripciones queden en manos de víctimas, pues la iniciativa se hundió precisamente ante la posibilidad de que los victimarios terminaran apoderándose de estas curules, por la vía del costreñimiento electoral.

Modificar la estructura del Congreso de la República es algo que solo se puede hacer a través de una reforma constitucional, si un juez, sea cual sea su rango, lo hace, no solo rompe el equilibrio de poderes si no que genera todo un caos institucional, que es precisamente lo que está ocurriendo, pues ya se cerró el periodo de inscripción de candidatos al Congreso de la República, dando cumplimiento al calendario electoral, pero se ordena a la Registraduría habilitar inscripciones para las 16 circunscripciones de paz.

El presidente Juan Manuel Santos está descuadernando la institucionalidad de Colombia.