febrero 26, 2018

El panorama en la materia es desalentador, ¿qué podemos hacer?

Corrupción, de mal en peor

Otra vez el informe de la ONG Transparencia Internacional rajó a Colombia en materia de corrupción; en el más reciente informe de la organización, que clasificó a 180 países del menos al más corrupto, el nuestro quedó en el puesto 96.

Era una noticia que se esperaba, pues la seguidilla de escándalos de corrupción conocidos en el último año, entre ellos el de Reficar, el de Odebrecht y los carteles de la toga, del sida y de la hemofilia, por citar los más representativos, daban señales del nivel de podredumbre del sector público colombiano. Lo que hicieron los analistas de Transparencia Internacional fue ratificar que el país va por mal camino.

El balance del presidente Juan Manuel Santos en materia de resultados en la lucha contra la corrupción es pésimo; el mismo informe de Transparencia Internacional ubicaba a Colombia en el puesto 78 en el año 2010, cuando empezó este gobierno, es decir que durante estos ocho años el país cayó 18 posiciones en la materia.

Ahí se entiende porqué los inversionistas extranjeros lo piensan dos veces antes de invertir en Colombia, y también el porqué del hastío ciudadano frente a la clase política y todo lo que tenga que ver con el sector público.

Si al retroceso en materia de corrupción se suman otros indicadores, como el del crecimiento económico, que hace ocho años fue del 5% y en el 2017 fue de solo el 1.7%, se concluye que el gobierno saliente le deja unos muy malos indicadores al país. Realmente estamos en un punto de quiebre, de allí la importancia de elegir un nuevo Congreso y un nuevo gobierno que tengan la lucha contra la corrupción entre sus prioridades.