mayo 05, 2017

Constituyente y tiranía

Nada más peligroso que un gobernante con una constitución de bolsillo

Si Nicolás Maduro logra sacar adelante su idea de constituyente, el golpe de Estado en Venezuela quedará consumado, pues para llegar a ello tendrá que violar en repetidas ocasiones la legislación vigente en su país.

Es claro que la intención del régimen venezolano es evitar a toda costa ir a elecciones, pues los ocho días ininterrumpidos de manifestaciones masivas contra el chavismo dejan claro que Maduro sería derrotado de manera estruendosa.

En resumen, lo que trata de hacer el régimen venezolano es utilizar el proceso símbolo de los sistemas políticos libres, la constituyente, para disfrazar de democracia lo que no es más que el afianzamiento de una tiranía sin ningún tipo de contrapesos.

Una constitución de bolsillo es el arma más peligrosa que un gobernante puede tener en sus manos, por eso en las democracias más sólidas del mundo la carta magna se cuida con sumo celo y sólo se modifica cuando es estrictamente necesario.

Venezuela debe ser un espejo para Colombia. Un país no se va al abismo de un momento a otro, el derrumbe de la nación vecina fue un proceso de 20 años en el que poco a poco se fueron aplicando reformas que le permitieron al chavismo acumular poder y arrinconar a la oposición.

El mensaje para nuestro país, y muy especialmente para nuestros congresistas y magistrados, que son quienes aprueban las leyes y revisan su  exequibilidad, respectivamente, es que deben pensar en los efectos que los cambios a la Constitución tendrán en el mediano y en el largo plazo.

Colombia, que no tiene reparo en hacer constantes remiendos a su Carta Magna, debe tener a Venezuela como referente de lo que no se debe hacer.