febrero 28, 2018

La decisión de ir a una constituyente no puede tomarse de un día para otro

¿Constituyente?

Gustavo Petro puso sobre la mesa de debate la convocatoria a una constituyente, algo que haría, si llega a la Presidencia de la República. En el otro lado del espectro político, en la derecha, también se ha hablado de convocar una asamblea constituyente, algo que preocuopa a quienes consideran que aventurarse en la redacción de una nueva carta magna abriría puertas insospechadas que podrían darle un vuelco radical a nuestro sistema político.

Es cierto que hay reformas pendientes, pues sectores como la salud, la justicia, la educación y la misma política requieren ajustes estructurales, pero lo más conveniente es que sea el nuevo Congreso, que se posesionará el 20 de julio, el que las tramite.

Además de que paralizaría el país administrativamente, una asamblea constituyente podría derivar en ajustes pensados más para la conveniencia del gobernante de turno que para el país, y ahí es donde está el peligro, en que se hagan cambios que rompan el equilibrio de poderes, como revivir la figura de la reelección presidencial, algo que, sea quien sea el próximo Jefe de Estado, los colombianos no deben permitir.

Con las mayorías legislativas o sin ellas, el próximo presidente debe acudir al Congreso de la República, ese es el escenario lógico y más sano en este momento para tramitar las reformas sin exponer la estabilidad nacional, para que se puedan debatir y controvertir, aprobar o reprobar, mientras que la convocatoria a una asamblea constituyente le permitiría al gobierno de turno hacerse a las mayorías para inventarse un nuevo Estado.

Además, aunque han transcurrido 27 años, la Constitución de 1991 aún no se ha implementado en su totalidad y cambiarla a estas alturas ahondaría la inestabilidad jurídica que tanto afecta a Colombia.