marzo 12, 2018

Confusión electoral

Alberto Ramos Garbiras

La campaña electoral 2018 hasta el 11 de marzo día de las elecciones para Senado y Cámara de Representantes, y dos consultas abiertas, ha estado llena de exaltación de los ánimos, crispado el ambiente político y polarizadas las posiciones virulentas. La intolerancia se tomó las redes sociales.

Y las plazas públicas o los espacios escogidos para el despliegue del proselitismo fueron copados por ataques verbales, huevos arrojados a los candidatos, vidrios rotos de los carros y consignas radicales.

Lo más paradójico es el origen de esta polarización, la firma de la paz con concesiones a una guerrilla no vencida militarmente. La justicia transicional para los desmovilizados y la conversión en partido político alteraron el temperamento de muchos. Otra paradoja, todo esto ha ocurrido en medio del desperfilamiento de los partidos políticos que desde el año 2002 comenzaron a aparecer como nuevas formaciones políticas y en el fondo no eran sino nuevas fachadas con personería jurídica del bipartidismo transmutado, liberales y conservadores reagrupados alrededor de la figura presidencial, crearon Colombia Democrática, Alas Equipo Colombia, Convergencia Ciudadana, se fortaleció Cambio Radical, apareció después el partido de la U, etc. . Todos giraron alrededor de Álvaro Uribe, que se había deslizado del Partido Liberal.

Desde el 12 de marzo de este 2018 empieza la recta final de la campaña presidencial precedida de esta campaña al Congreso y de una polarización entre la derecha y la izquierda y quienes se disputan el centro político.

Las coaliciones se han conformado, unos se fortalecen, otros transitan en solitario, pero en una coyuntura electoral como esta nadie puede ganar en la primera vuelta sin coalición, y ni quienes la han conformado podrían lograrlo.