diciembre 07, 2017

Conejo a la institucionalidad

¿Por qué Santos insiste en saltarse las instituciones?

Independientemente de la posición que se tenga frente a la creación de las 16 curules de la circunscripción especial de paz, comprometidas en el acuerdo suscrito entre el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y las Farc, hay que reconocer que la decisión que tomó el presidente del Senado, Efraín Cepeda, es la correcta, porque evita que se sigan burlando las leyes y desconociendo a las mayorías en el afán de aprobar todo lo que se le ofreció a la guerrilla en Cuba.

Esta semana se hundió en el Senado el proyecto que creaba estas circunscripciones. La iniciativa requería al menos 51 votos, la mitad del quorum total, que es de 102 senadores, pero logró 50. Sin embargo, en una leguleyada, el Gobierno Nacional alegó que las 16 circunscripciones sí fueron aprobadas, pues, como hay tres senadores presos y, por lo tanto tres sillas vacías, el quorum total del Senado es de 99 y no de 102.

Tal y como ocurrió con el plebiscito, en el que ganó el No, pero se desconoció el resultado, el Gobierno pretendía imponer una fórmula sacada del sombrero para lograr su cometido, pero esta vez el Congreso, hay que reconocerlo, no se prestó. Ayer el Cepeda ratificó que el proyecto estaba hundido.

Sin embargo, anoche el presidente Santos anunció que buscará ante las altas cortes que se reconozca la aprobación de lo que fue negado en el Congreso. Ojalá los magistrados no se prestren para hacerle ese daño a la institucionalidad.

Si hay que hacer ajustes a la reglamentación del quorum del Senado, que se hagan, pero no sobre la marcha, las reglas tienen que ser claras. Y si las circunscripciones son tan importantes, pues que vuelvan a presentar el proyecto, pero, eso sí, con garantías de que las curules no serán para las Farc.