agosto 28, 2017

Coca

La omisión del Gobierno Nacional frente a los cultivos le saldrá muy cara a Colombia.

Hace pocos días se produjo el tercer llamado de atención internacional a Colombia por cuenta del crecimiento desbordado de los cultivos de coca. El primero fue el informe de la ONU que reveló un incremento del 52% en las hectáreas de plantaciones ilícitas, que pasaron de 96 mil en 2015 a 146 mil el año anterior; luego fue el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que pidió la reanudación de las fumigaciones de las plantaciones ilegales, y hace pocos días la DEA reveló que cada vez está llegando más cocaína colombiana a territorio norteamericano, según la

Administración para el Control de Drogas del gobierno estadounidense, el 92% del alcaloide que se vende en su país proviene del nuestro.

Resulta muy preocupante que después de todos los esfuerzos hechos por Colombia durante décadas en la lucha contra el narcotráfico, las omisiones del actual Gobierno Nacional en la materia tengan ahora al país de nuevo en la mira de la comunidad internacional por cuenta de su falta de acción contra el narcotráfico.

Y si en Estados Unidos, el principal destino de la cocaína producida en Colombia, llueve, aquí no escampa. El informe de la DEA confirmó una teoría lógica que había sido desestimada en nuestro país por el mismo Ministro de Defensa: a mayor producción, mayor consumo.

Pues precisamente ese panorama de un negocio creciente, sumado al retiro de las Farc de algunas zonas en las que controlaban el cultivo de coca, ha estimulado el surgimiento de nuevas organizaciones dedicadas al narcotráfico, que además de inundar las calles con droga, traen más violencia en sus disputas por controlar el negocio. Basta ver lo que está ocurriendo en Tumaco, donde hay identificadas once bandas que se disputan el control.

¿Que tanto dejará avanzar el Gobierno este problema? No actuar generará graves consecuencias externas e internas para el país.