abril 14, 2018

Cali amenazada por la inmigración caótica

Carlos Cuervo

Tras los repetidos intentos de invasión de algunos cerros próximos al casco urbano, las reiteradas denuncias por al auge de los atracos callejeros y el evidente aumento de la mendicidad, además de la elevada presencia de habitantes de calle, surgen dos preguntas: ¿Es Cali un paraíso para atraer tanta inmigración desarmonizada? Y ¿Cuál es el aporte del gobierno central para subsidiar este maremágnum?

El crecimiento poblacional de Cali excede de lejos la capacidad de la administración municipal para asumir las obligaciones de dar un hábitat digno a los nuevos habitantes. Pasamos de 1’429.026 habitantes en 1985 a un estimado de 2’420.013, según datos conservadores, porque hay quienes sostienen que ya bordeamos los 3 millones de ciudadanos.

Como actualmente somos la ciudad colombiana con más residentes de etnia afro se evidencia que muchos nuevos habitantes provienen de la olvidada costa pacífica, entonces preexiste una gran responsabilidad del gobierno nacional, que debería participar para solucionar parte del desborde económico y técnico del municipio.

Aun así existen programas como el de los comedores comunitarios, gerenciado por Roger Nick en asocio con la Arquidiócesis y bajo la dirección del secretario Esaud Urrutia, quienes con un presupuesto de seis mil millones al año alimentan a 20 mil personas, de aquellas que consumen un alimento diario por debajo del estándar recomendado por la FAO y la OMS. A pesar del esfuerzo quedan por fuera otras 60 mil personas, entonces calculen los recursos adicionales necesarios para cubrir a toda esta población.

Ahora en campaña es necesario que los candidatos se expresen sobre cómo apoyarán al municipio para sortear toda esta calamidad.