noviembre 11, 2017

Cacica sin sabor costeño

Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Desde sus primeros capítulos las series pintan su calidad y si cautivarán a televidentes. Ocurrió con La Pola, que desde principio a fin sostuvo su rating.

Por la importancia cultural y el sacrificio de Consuelo Araujonoguera, empecé a sentarme expectante y fiel frente a la pantalla chica a ver La Cacica, pero temo que conserve tal entusiasmo. A la narración y a la actuación les falta precisión histórica y sabor costeño, más bien confunde al parecerse a una historia cachaca o a una novela mexicana donde lloriquean por amor.

No basta impostar la voz para querer representar a la cultura del Caribe. Quién no recuerda a Escalona excelentemente actuado por Carlitos Vives. Si recordamos que desde adolescente Consuelo Araujonoguera fue una hija irreverente y una líder oponente a las normas sociales, percibiremos que la representación de la protagonista principal es opaca y alejada de la realidad.

Y qué decir de la comparsa que hacen con Gabriel García Márquez cuando muestran a un Gabito joven que usa unos lentes pesados y con impecable guayabera blanca almidonada, que pasa mudo e inadvertido en una parranda vallenata. Márquez usó las gafas ya de viejo y eso que por necesidad sólo para leer discursos en público.

Además, si en la novela aparece una Consuelo todavía adolescente, nacida en 1940, entonces Gabo queda descontextualizado, pues a finales de la década del 50 el personaje de la vida real ya era un famoso periodista que viajaba por el mundo , reconocido escritor que ya había publicado La Hojarasca y mucho mayor que ella. A la serie La Cacica le falta sabor costeño.

  • humberto

    En una novela que se enuncia como casi una biografía, no debe perderse la contextualización histórica, y menos las realidades de los hechos porque estos permiten verificar las actuaciones de las personas. aunque es preferible exaltar los valores de las personas, sin hacer apología de mentiras.

  • ALIRIO TÉLLEZ GALLEGO

    Es que a los medios de comunicación privados les interesa mas la “comercialización” que la calidad cultural e histórica..