octubre 25, 2017

Las aves de la sucursal

Avistamiento de Aves, el yoga de la naturaleza

Por Rosa María Agudelo
Fotos: Hernán Perlaza

Llevo muy poco en este ejercicio del avistamiento de aves. En estos dos meses he realizado solamente cuatro salidas de campo pero realmente he descubierto en es un actividad maravillosa que además de ser interesante puede beneficiar la salud mental y física. Y no soy la única que piensa que este ejercicio es toda una terapia. Encontré un artículo del antropólogo Gonzalo Garcés Guzmán en el que relaciona los beneficios de la observación de aves y los compara con la práctica del Yoga. A continuación extracto los aspectos más relevantes de su investigación.

1. Permite una fusión con la naturaleza.
2. Enseña a focalizar la atención en lo que estás haciendo.
3. Ejercita la quietud y la concentración
4. Es una excelente forma de hacer ejercicio.
5. Permite distinguir sutilezas.
6. Entrena nuevas áreas del cerebro, desarrollará conexiones neuronales debido al esfuerzo que representa distinguir los sonidos de sus cantos.
7. Expande los niveles de consciencia pues requiere reflexión e introspección.
8. Requiere cierto grado de contemplación por lo que contribuye a reducir el estrés.
9. La quietud requerida lleva a sincronizar la respiración.
10. Permite vivir el momento y exige ser consciente del aquí y ahora.

Cali padece cada vez más los síntomas de las ciudades que crecen de manera rápida y desordenada. La intolerancia y la agresividad de sus habitantes son cada vez más evidentes y con peores consecuencias.

En paralelo, es una ciudad con una gran riqueza ambiental y sus cielos los sobrevuelan cerca de 300 especies de aves.

En cualquier sitio puede hacer avistamiento y disfrutar la presencia incluso de nuestras especies más comunes. La edición de hoy se la dedicamos al Canario común, un pequeñín amarillo que llega a todos los antejardines y que nos deleita con sus cantos.

Ficha técnica
Por Hernán Perlaza
Nombre común: Canario
Nombre científico: Sicalis flaveola
14 cm.
El macho es amarillo, más oliváceo en alas, dorso y cola, y con matices anaranjados en frente y cara. Esta última característica lo distingue fácilmente de otros jilgueros del género Sicalis. La hembra es de color parduzco más claro en el vientre, con estrías oscuras en pecho y dorso, aunque en algunos lugares como en Cali Colombia suele ser también amarilla y solo se distingue del macho por un tono más pálido.

Se distribuyen ampliamente en Argentina, Uruguay, Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia, Brasil y Paraguay

Es de costumbres terrícolas, es común verlos en grupos de uno o dos machos y varias hembras, alimentándose en el suelo.

Su dieta consiste fundamentalmente en semillas de gramíneas, y en menor medida insectos.

Anida en cavidades y a veces usa nidos abandonados por el hornero (Furnarius rufus). Tiene un repetitivo reclamo, que combinado con su apariencia lo ha hecho una especie muy cotizada como ave de jaula.

Cuando están asustados pegan sus plumas y estiran el cuerpo y lo acompañan con sonidos alarmantes, generalmente reaccionan así ante un conflicto con un macho más fuerte que ellos, o una amenaza como un gato o un ave rapaz.

Sus huevos son pequeños como almendras de color blanco puro y de cáscara delgada pero resistente. Alimentan a sus crías de pico a pico como hacen la mayoría de aves, las crias persiguen a sus padres con un continuo chirrido que no pasa desapercibido por su intensidad. La hembra construye el nido sola y el macho sólo la observa al mismo tiempo que le canta para animarla y van y vienen hasta que su nido esta totalmente listo, si no es que ya han tomado otro abandonado.

Si toman mucha confianza ponen sus huevos en tu huerta en una maceta, aunque estos huevos no suelen estar fecundados. Los huevos fecundados los ponen generalmente en sus nidos en los árboles.

  • Mr. Chontaduro Pacífico

    Excelentes informes . muy útiles para compartir a los estudiantes de la I.E. Atanasio Girardot, quienes participan en el grupo de investigación El Coclí del Programa Ondas, en la cuenca hidrográfica del río Desbaratado en los corregimientos de Chocosito, Tarragona, La Asequia, Remolinos y Cañas Abajo del Municipio de Florida