Febrero 25, 2017

Análisis del fenómeno Trump en Colombia Respuesta al proteccionismo: Recomendaciones para Colombia

Paulius Kuncinas
Editor jefe Oxford Business Group

Oxford Business Group presenta las recomendaciones de su Editor en Jefe, Paulius Kuncinas, acerca de la respuesta al proteccionismo del nuevo gobierno norteamericano.

Este año, los mercados emergentes volverán a enfrentarse a un ejercicio turbulento debido a la fortaleza del dólar y al Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, con su lema “Estados Unidos primero”. Ambos factores suponen un reto para los estándares del comercio y la política macroeconómica en su conjunto.

Para sorpresa de todos, los inversores han elegido hasta ahora la esperanza en lugar del miedo. Se dice que el estímulo fiscal que Trump pretende dar a la economía de EE.UU. podría acabar impulsando la demanda y el crecimiento globales.

Hasta ahora, los mercados se han mantenido indiferentes ante los esfuerzos de Trump por cambiar las condiciones del comercio internacional, ya que Trump probablemente no podrá debilitar el orden del mercado internacional a pesar de posicionarse a favor de las empresas de EE.UU. y de usar una retórica incendiaria.

Aún se ignora cuál será el resultado de esta situación y se prevé un clima de incertidumbre durante los próximos doce meses. Una cosa es cierta: los líderes de los mercados emergentes se enfrentan a una decisión difícil.

Por un lado, tienen la opción de seguir a EE.UU. y adoptar su propia versión de una economía nacionalista; por el otro, como Australia ha venido propugnando, pueden responder defendiendo energéticamente el orden liberal internacional. Tras haber sido testigo de las ventajas de la integración a nivel mundial, a mi juicio ocurrirá lo segundo.

En mi opinión, lo más importante es que los mercados emergentes entren en acción y asuman el liderazgo en el debate político internacional, basándose para ello en unos principios sólidos probados a lo largo de diferentes ciclos económicos.

Al igual que Estados Unidos se enfrentó en el pasado al antiguo orden europeo, los mercados emergentes tienen ahora la oportunidad de favorecer el libre movimiento de capital, bienes y servicios entre fronteras. La historia nos enseña que el proteccionismo suele derivar en una competencia asfixiante, en estancamiento, y en el peor de los casos, en un conflicto abierto, incluso cuando los países involucrados son grandes y sobradamente autosuficientes como EE.UU.

A corto plazo, los inversores premian a los países que se mantienen firmes ante la adversidad y que siguen mostrando continuidad y consistencia en el marco de la política macroeconómica.

En este sentido, OBG sigue recomendando la internacionalización continuada del peso colombiano para así posicionar el país como un lugar atractivo y abierto para las inversiones extranjeras.

El informe de 2016 elaborado por OBG y respaldado por el gobierno del Reino Unido subraya la importancia de internacionalizar gradualmente cualquier moneda para así aumentar la liquidez y reducir los costes de capital.

Cabe destacar el caso del peso mexicano, que ha resultado ser uno de las divisas con las que más se comercia en el mundo. Esto ha provocado que las empresas mexicanas puedan obtener capital mucho más fácilmente y con una prima de riesgo reducida.

OBG reconoce que este proceso de liberalización de la moneda debería realizarse cuidadosamente para evitar así los flujos de capital volátil y la especulación en moneda local. Uno de los inconvenientes de que México tenga una moneda con tanta aceptación es que, dado que los eventos de carácter político u económico en América Latina suelen negociarse en pesos mexicanos, el sector financiero del país se expone a una mayor volatilidad y a riesgos externos.

Los inversores extranjeros tienden a ser amigos oportunistas que se acercan en masa cuando la situación es propicia, pero que también huyen rápidamente cuando esta no lo es tanto. Esta situación quedó en evidencia al observar una venta masiva del peso mexicano después de que Trump sorprendiese a los mercados ganando las elecciones de EE.UU.

A la hora de abordar este tema en concreto, nuestro consejo para el Banco Central de Colombia es que impulse una entrega limitada de su moneda tras realizar una consulta cuidadosa con sus principales actores: empresas de exportación de la industria local, y bancos nacionales y extranjeros.

Nuestro enfoque, basado en conversaciones iniciales, propone autorizar a un número limitado de bancos internacionales para que ofrezcan cuentas de depósito con fines ilimitados de acuerdo con la legislación colombiana.

Dichas cuentas de depósito se ofrecerían a los clientes a través de las sucursales o filiales del grupo bancario internacional en Londres o Nueva York, estando obligados a su vez a mantener un depósito de igual valor en pesos en la filial o sucursal de dicho banco internacional en Colombia.

Durante la primera fase, el valor en pesos en esas cuentas de depósito extranjeras estaría limitado a una cantidad, nosotros sugerimos que se comience con 15.000 millones de pesos colombianos (5 millones de dólares). Este límite se ajustaría periódicamente según lo considerase oportuno el Banco de la República de acuerdo con su evaluación.

El sistema debería de ser fácilmente ampliable, permitiendo una introducción cómoda a pequeña escala que podría aumentarse por etapas según las autoridades colombianas consideren pertinente y según cambien las circunstancias.

Las normas deberían de ser lo más simple posibles para evitar así confusión, trampas en los detalles del sistema y cualquier resultado inesperado.

Básicamente, nuestra propuesta pretende ofrecer una máxima protección frente a comportamientos especulativos y flujos de capital volátil, a la vez que se maximizan los beneficios de tener pesos en el extranjero para los clientes legítimos y las transacciones comerciales.

Si bien reconocemos que las medidas a poner en práctica necesitan algunos ajustes, así como el compromiso y apoyo por parte de las principales empresas colombianas, creemos firmemente que el tomar medidas progresivas hacia la total liberalización de la moneda aportaría más beneficios que los riesgos derivados de las inversiones.

Esta medida ayudaría a enviar un mensaje poderoso a aquellos inversores que busquen “mercados emergentes inteligentes” con actitud positiva hacia las inversiones extranjeras. Con el tiempo, traería grandes beneficios macroeconómicos para el país y ayudaría a posicionar Colombia como uno de los destinos más atractivos para la inversión de América Latina. En mi opinión, esta es una buena manera de responder a la oleada de proteccionismo proveniente de EE.UU que amenaza con destruir años de progreso en las relaciones económicas internacionales.