Febrero 25, 2016

Adolfo Vera: el homenajeado

Miguel Yusty

Mañana después de las 7:00 PM en el Hotel Inter-continental, la opinión pública caleña se hará presente para rendirle un homenaje a la vida y obra de uno de mis más antiguos amigos. Yo, a diferencia de los muchos que concurrirán al evento, conozco al homenajeado desde que éramos estudiantes de bachillerato. En Santa Librada teníamos un grupo cultural que rendía las 24 horas como si se tratara de un rito a la memoria del más desmemoriado de todos: Jorge Luis Borges.

El nombre del grupo hacía referencia a un animalito que subía la torre Victoria. Concurrían delegados en medio de una fraternidad adolescente de distintos colegios. Por San Luis asistía de manera implacable mi amigo Adolfo.

Yo converso casi todos los días con Adolfo. Siempre nos reímos de la vida y de la solemnidad. Generalmente la pedantería de sus colegas médicos es un punto común. A menudo recordamos un graffitti donde se decía: “si los médicos se creen dioses, desgraciadamente Dios no era médico”.

Esta frase ha hecho carrera en el médico, indicándole que su convocatoria alrededor de la cultura, era una manera de fragilizar la soberbia de los médicos.

Reconocer a Vera Delgado como un médico que no se ha creído Dios ni descendiente de Júpiter, es un acto valeroso. Ya hubiera querido Foucault, antes de escribir “La Historia de la Clínica en la época clásica”, haber entrevistado de primera mano al médico Vera, para que por lo menos hubiera entendido que su metáfora de la enfermedad requería los consejos de mi médico amigo. Mañana lo acompañaré y le daré un largo abrazo.