Marzo 18, 2017

A salvarnos de la sed

Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Terminado el invierno vuelve la sequía. Empiezan las precandidaturas y no les escuchamos discursos preocupados de la extinción del agua. A ellos les quiero recordar que Evo Morales se abrió el camino hacia su primer periodo presidencial, más que por haber sido dirigente sindical, tras liderar protestas contra la privatización de la empresa boliviana del agua a una multinacional extranjera.

Quiero advertirles que la causa de los próximos conflictos sociales internos en cada país no serán las luchas sindicales, ni los intereses petroleros originarán las guerras entre naciones, porque en ambos casos el apocalipsis será provocado por la apropiación particular de los ríos y por las disputas internacionales de los nacimientos hídricos en los macizos limítrofes. Pero no hay banderas por la defensa de los recursos hídricos.

Más bien las precandidaturas brillan por su escepticismo ante la minería ilegal que envenena con mercurio el agua que surte los acueductos urbanos, que desvía los caudales desde sus nacimientos y destruye los paisajes propiciando que las aguas se represen peligrando reventar en avalanchas.

La Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, desde 1993 proclamó el 22 de marzo como el Día Mundial del Agua. Según la ONU, actualmente cerca de 700 millones de personas en el mundo no satisfacen su sed. Al paso que vamos no está lejano el día que nos contemos entre los 750 millones de personas que carecerá del vital líquido. Esto ya lo padecen los pueblos de La Guajira y extensas zonas de los Llanos Orientales. Señores Precandidatos: no basta con llenar el territorio de autopistas, prometan salvarnos de morir de la sed.